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“Es todo mentira, salvo alguna cosa.” Así de rotundo ha sido el comunicado de Activision Blizzard.

Y es que aparentemente hay un cambio en la comunicación y marketing digital de la empresa norteamericana. Últimamente hay más “feed” en sus redes sociales, y los gestores de su comunidad están realizando más interacciones de lo que nos tienen acostumbrados.

El descontento actual de “la expansión más ambiciosa que han creado nunca” sumado a la gravedad de los problemas internos de la empresa y aderezado de una falta de contenido más  lapsos de tiempo sangrantes del mismo, ha propiciado la tormenta perfecta.

Algunos jugadores sufren “déficit wowil” y piden que se le dé una muerte rápida e indolora a Shadowlands. Ya no esperan, y algunos ni desean, un posible 9.3. Quieren que se dé el salto directamente a una nueva expansión. De hecho, algunos, hasta les da igual la trama actual y les vale con un 9.2 que finalice todo este tinglado cósmico, y de una vez por todas se dé punto y final a esta situación ya dantesca.

Lo cierto es que Blizzard ha vuelto al silencio prudente que caracterizaba su esencia en los primeros años. No anunciaba nada hasta tenerlo todo bien atado, y lo que hay podría ser un suicidio en marketing, quizás sí que tiene lógica, porque puede tener un efecto tsunami. Van dilatando poco a poco los tiempos, hay menos contenido, y llegado un momento donde está todo bien tenso, anuncian una expansión y destensan a la vez todo, generando una ola gigantesca de hype como han hecho en otras ocasiones.

Para bien o para mal, Shadowlands marcará un antes y un después desde muchos puntos de vista. Los movimientos internos afectarán al producto final, y ese producto final, claramente será distinto al de ahora. Si tendrán éxito o no, ya lo veremos, desde luego la competencia se ha puesto las pilas.

Id y Leakead