Seleccionar página

ADDA recuerda que: «De pequeños son muy monos pero luego crecen y hay que atender sus necesidades»

Y es que ha vuelto a ocurrir: el lanzamiento de algún producto novedoso desata una absurda moda en occidente, en este caso, la adopción de dragones como mascotas.

Con el anuncio de Dragonflight, lo que los expertos ya denominan «la fiebre dragón» ha movido más dinero del que se espera ganar con la propia expansión: merchandising, ropa, accesorios, decoración…. Pero con lo que nadie contaba era con la adopción real de dragones.

Se trata de una red ilegal que los introduce en Europa desde Asia cuando aún no han salido del cascarón.

Después, los venden como artículos de lujo y con una pequeña guía bastante pobre de cómo cuidarlos y mantenerlos.

Pero, como ocurre con todas las mascotas, de pequeños son muy monos, y cuando crecen la cosa cambia:

  • Sus excrementos son descomunales: algunos son incluso más grande que los propios dueños de las mascotas.
  • Ocupan mucho espacio: los dragones necesitan un espacio abierto para volar y desplegar sus alas, no pueden estar encerrados en sus jaulas.
  • Se vuelven agresivos: se han dado casos de dragones que han arrancado algún brazo o pierna de sus dueños.
  • Comen mucho: algunas familias no se pueden permitir una docena de vacas al día para alimentar al «animalito»

ADDA (Asociación De Defensa de los Animales) ha lanzado una campaña para evitar, por un lado, el tráfico de estas criaturas y por otro, el rescate de aquellos que ya no pueden ser atendidos por sus dueños. Se plantea crear una reserva natural protegida en Francia para llevar allí a todos los dragones Europeos y poner en marcha un proceso de recuperación y adaptación para que aprendan a vivir en libertad.

¡No compres un dragón, adopta un gato o un perro, adalid!

Imagen random de un dragón random conseguida de internet de forma random.