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La campaña de introducción a la novena expansión de World of Warcraft no ha dejado indiferente a nadie. Los jugadores más hardcore solían apretarse el cinturón y hacer un sprint hacia el nivel máximo, sin mirar atrás y saltándose por completo aquéllo que veían como un trámite: la historia del juego.

Sin embargo, cada uno de los Vuelos ha sabido llegar al kokoro de una masa de jugadores que se creía que jamás llegaría. Los jugadores mal llamados pros han sucumbido, uno a uno, a las historias más enternecedoras de nuestros dragones favoritos.

Desde el enano dragón del Vuelo Rojo, que se enamoró de su compañera del Vuelo Negro y jamás se lo confesó (a quien tuvo que dar muerte, ya que ésta asesinó a su familia), hasta la férrea convicción de Cronormu de buscar en las infinitas líneas temporales cómo salvar a Nozdormu de su nefasto final como Murozond. La renovación de promesas del vuelo Verde o el reencuentro de una familia desolada por la fatalidad del Vuelo Azul. Y por supuesto, el reencuentro con familiares que ni sabían que tenían los del Vuelo Negro, además de lidiar con un legado funesto del que fue el aspecto dragón más poderoso y mortífero, Neltharion.

Cada vuelo tiene sus propias tragedias y desgracias, y Dragonflight es sin misma una expansión de catarsis, donde la historia de los primeros guardianes de Azeroth empiezan a sanar sus heridas de su largo recorrido por Azeroth.

Son estas pequeñas historias, las que han llegado al kokoro de todos esos jugadores que ignoraban por completo la historia, y solo querían llegar a nivel máximo para empezar con la rutina de equiparse, hacer míticas, luego raid, pvp, diarias, subir reputaciones, conseguir todos los coleccionables y así cada día de conexión hasta que te salieran los épicos como mocos.

Blizzard ha dado tan de lleno, que muchos ya la llaman Dragonfeelings, ya que más de algún robusto guerrero adolescente que se cubre de una fachada estoica y dura, ha llorado en la soledad de su habitación gamer al vivir todas o parte de estas historias. Por supuesto, alguno se niega a reconocerlo públicamente, no vaya a ser que su grupo pro de amigotes digitales piense que es una nenaza y no le lleven luego hacer míticas +25 y siempre sueltan algún dardo envenenado de que «mierda» de misiones y tal, pero en el fondo, los feelings están ahí.

Ve y vuelva libre, adalid, disfruta de las historias. Ésas son los verdaderos épicos que te acompañarán durante toda la expansión.

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