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Las almas liberadas pasean tranquilamente... o no.

Llevamos ya unos meses de Shadowlands y los adalides andan como locos pillando equipo, subiendo el renombre o acumulando ánima para sus curias. Casi sin tiempo para farmear materiales y mucho menos, cocinar para reponer fuerzas. Siguen pensando que van a salvar las Tierras Sombrías, que van a seguir «liberando» almas de las Fauces o que, en algún momento, detendrán al Carcelero para siempre.

«Nada más lejos de la realidad -nos confiesa uno de los vendedores del Bazar de Oribos- lo que no saben los caminantes de las fauses es que esas almas que están liberando, se levantan por las noches para llevarse esos materiales <<recolectados>> por los adalides. Sí, sí, son bastante listos y aguerridos y todo eso, pero son unos inosentes; esas almas liberadas tienen un negosio con el Cartel Ta. Venden todo lo que <<encuentran>> en las mochilas de los caminantes, mientras éstos duermen plásidamente en cualquier posada».

Parece que los materiales más codiciados son los ingredientes de cocina como las carnes y los pescados, que alcanzan buenos precios en ese mercado secundario. Tampoco se quedan atrás las hierbas recolectadas o los minerales extraídos. «Se empeñan en echarle la culpa a los Spriggans, jajaja, ¡es perfecto! Esos desgrasiados jamás contarán la verdad aserca de nuestro lucrativo negosio de materiales varios. Hasemos algún trueque también, y claro, a cambio de otras mercansias»

Es un negocio redondo, la verdad, las almas liberadas vagan tranquilas por los bosques de Ardenweald o las praderas de Bastión, y nadie hace preguntas. Simplemente están ahí paseando, se acercan a los asentamientos, van de aquí para allá y no interactúan. Si alguien les pregunta algo, sólo responden con un soplido, o alguna frase sin sentido. Los adalides siguen de largo y los habitantes de la zona ni las ven. Es la tapadera perfecta.

Las almas liberadas pasean tranquilamente... o no.

«Lo que más nos llama la atensión de esas almas liberadas, es que tienen un apetito voraz, y no por consumir ánima, no, si no por comer esos platos tan sabrosos que los adalides cosinan de ves en cuando, como esas «costillas marinadas al caramelo» o el «budín de plátano y ternera». Y no entendemos por qué lo hasen. Es desir, no tienen un cuerpo material para absorber todos los nutrientes y grasas varias, creemos que añoran su vida pasada y quisás, una buena fiesta. Eso es lo que hasen los caminantes de las fauses: les hemos visto ponerse como serdos, babeándose todos. Nos parese asqueroso, obviamente.»

Lo que está claro, es que las almas liberadas no son tan inocentes, y los adalides están pasando hambre sin necesidad. Así que, tened cuidado, y vigilad vuestras pertenencias.

Con su voz he hablado.