La celadora confiesa que su único objetivo en la vida era atrapar al cazador de demonios y ahora que él no está, su existencia no tiene sentido.

Han pasado ya más de cuatro años desde que el cazador de demonios abandonase Azeroth para atrapar a su principal objetivo, Sargeras.

Sin embargo, todo el mundo ha olvidado que el cazador, durante mucho tiempo, fue también presa.

¿Todo el mundo? NO. Hay una celadora que no lo ha olvidado.

El vacío existencial (no confundir con el vacío abisal) es la sensación que experimenta una persona (en este caso una elfa) cuando el objetivo que lleva tanto tiempo persiguiendo, deja de estar ahí.

Generalmente este vacío existencial se experimenta cuando el objetivo se cumple, sin embargo, en el caso de Maiev Cantosombrío, éste no es así pues su presa (según ella)  se ha escapado.

La primera sensación que tuve fue la de «descanso». Creía que, al saber que Illidan ya no pisaba los suelos de Azeroth, vería mi carrera como celadora culminada con éxito al haber alcanzado mi objetivo.

Pero lo cierto es que no era ése mi objetivo. Aunque lo atrapé una vez, el hecho de que «se me escapara» me hace sentir aún peor. 

Además, no solo con eso, resulta que ahora todo el mundo considera a ese traidor como un héroe y salvador y parece que todos han olvidado la larga lista de crímenes que le persigue. 

Maiev, que sufre una fuerte depresión, diagnosticada desde hace ya algunos meses, ha dejado temporalmente las Celadoras para centrarse en su terapia de recuperación.

Actualmente en paradero desconocido, se cree que está relajándose en algún balneario de Azeroth.

Por su parte, las celadoras han lanzado un comunicado especial en el que confirman que su sociedad sigue funcionando perfectamente sin Maiev, aunque reconocen que ahora que han tenido que asumir algunos cargos, el trabajo que estaba realizando la que hasta hace poco era jefa de este grupo, era intachable.