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Las dríades se enzarzan (KEK) en una pelea multitudinaria por una semilla de calidad épica.

Durante el transcurso del evento conocido como «superfloración», los héroes de Azeroth deben proteger al anciano Coronapícea durante su ritual para que Amirdrassil crezca fuerte.  Este ritual potencia las energías que rodean al gran árbol, lo que atrae multitud de enemigos que deben ser eliminados, como los malvados Druidas de la Llama, para tener éxito en la misión. 

Sin embargo, se ha detectado un conflicto colateral durante el transcurso de este evento. Y es que las dríades encargadas de proteger el crecimiento de las semillas del sueño se ven atrapadas por esta lucha, lo que imposibilita el correcto desarrollo de esas semillas. Las que deberían ser de calidad épica acaban siendo tristes verdes o marchitándose, lo cual es un desastre. Este hecho ha ocasionado un gran malestar entre estas dríades y las que vigilan el transitar de Coronapícea, llegando incluso a las manos.

 

El guardián Cenarius ha tenido que tomar cartas en el asunto y les ha prohibido a todas ellas cualquier tipo de interacción durante el transcurso de la superfloración o se quedarán sin postre los próximos diez mil años.

Ya sabes, Adalid, no le toques las semillas a las dríades.

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