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Estamos a las puertas de la nueva expansión “Shadowlands” que saldrá a la luz pública el próximo 24 de noviembre (sino hay más retrasos, ni aplazamientos de Blizzard) y coincidirá con el décimo sexto aniversario del juego base que se publicó en 2004. Desde entonces y durante estos dieciséis (16) años hay jugadores que aún piensan que pueden dejar el juego. “Esta es la última expansión a la que juego” o “este juego está muerto ya” son las clásicas consignas que se hacen este tipo de jugadores.

Sin embargo, un estudio de la Universidad de Dalaran ha descubierto lo que podría ser el “síndrome del adalid quemado”. Los síntomas más visibles serían la compra inexorable de las expansiones, así como tiempo de juego constante, añadido de un sentimiento de culpa que se manifiesta en forma de odio hacia la empresa y el propio juego. Los casos más agudos son de los campeones que aun sabiendo que el juego no les reporta ningún tipo de gratificación siguen pagando igualmente para quejarse o para que Blizzard rehaga el juego a su gusto, porque piensan que de esa forma concreta el juego sería mucho mejor.

Varios magos de Dalaran muestran su preocupación con ésta exponencial tendencia y no entienden cómo puede haber adalides que aún piensen que pueden dejar Azeroth.

“Sylvanas ha preparado este pifostio en Rasganorte pensando que puede dejar el juego y liberarnos a todos, pero es un acto pueril y sin sentido.”

Sentencia un decano de Artes cognitivas e Ilusorias de la afamada universidad.