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El carcelero se ha mostrado muy amable ante los reporteros del pergamino, mostrándonos como es en realidad su famosa torre.

Dónde todos creíamos que se trataba de un inmenso bastión que desafiaba toda lógica, descubrimos que la realidad no es ni de lejos tan impresionante; pues resulta que Torghast no es mas grande que un edificio con muchos efectos especiales.

Una sencilla red de portales hace que salgas y entres constantemente por las mismas dos o tres puertas. En realidad cada estancia solo tiene dos pisos, así una vez superado el primero, mientras el adalid avanza por el segundo, mis asistentes modifican el primer piso convirtiéndolo en el tercero. Así, al terminar el segundo piso, en realidad vuelves al primero que solo tiene un par de paredes cambiadas y algunos soldados reconstruidos. Así sucesivamente.

A medida que avanzamos por uno de los pisos, Zovaal nos va abriendo las puertas que nos encontramos cerradas a medida que avanzamos. Originalmente parece que esas puertas llevan a otras zonas de la prisión de las fauces, cuando en realidad son pequeños almacenes dónde se guarda el atrezo y los empleados esperan para salir a limpiar.

Algunas veces, incluso antes de haber terminado el primer piso, los asistentes ya empiezan a modificar la primera parte para ir adelantando trabajo. No es la primera vez que algún adalid da la vuelta para revisar que lo ha completado todo y tenemos que volver a dejarlo todo como estaba.

En los sótanos de la torre (dónde los adalides no tienen acceso) se sitúan una fábrica de jarrones y una granja de ratas. Además de un cuarto de cámaras desde dónde se monitoriza todo para ver que todo funciona en perfectas condiciones.
Así es como consiguen hacer que Torghast parezca mas grande que el empire state, cuando realmente es mas pequeña que Sima Ígnea.

¿Nunca habéis tenido la sensación de que pasabais dos veces por el mismo piso? Eso es porque realmente pasabais dos veces por el mismo piso.